Nuestra
incapacidad para vernos interiormente altera nuestra percepción correcta de
nuestra imagen externa.
Nuestra fijación y
percepción equivocada de nuestro exterior dificulta e imposibilita nuestra
oportunidad de descubrirnos interiormente, para así poder descubrirnos en forma
diferente y definir quiénes queremos ser.
Las predisposiciones
sociales y culturales de lo bello y lo perfecto nos llevan al error y al “no
amor” desde muy temprano en nuestras vidas. “Alto, robusto, rubio, tez clara,
facciones gruesas, etc.” “Alta, delgada, pelo liso y largo, facciones finas,
etc.” Desde el momento en el que vemos
que somos morenos, colochos, de poca estatura, la mujer muy velluda, el hombre
sin vello, etc., entramos en el grupo de los imperfectos, indeseables.
Las heridas provocadas
por el rechazo y el menosprecio tienden a hacernos duros e insensibles, o bien,
débiles e inseguros. Nuestra falta de
capacidad para amarnos a nosotros mismos limita grandemente nuestro potencial
para amar a aquéllos a nuestro alrededor.
A la inversa sucede algo
parecido. Aquél que ha sido dichosamente señalado como perfecto debe encajar con
este calificativo también internamente y ser una persona sensible, amable, responsable, inteligente, fuerte, … perfecta. Esto pone sobre estas personas una carga que
se convierte en su razón de ser, impidiendo una vez más que se descubran a sí
mismas y puedan ser lo que desean
ser.
Nuestro viaje a nuestro
interior no será como entrar a una caverna por un tesoro, sino más bien iniciar
una travesía en la búsqueda de tal tesoro.
En el camino encontraremos monstruos, grandes y pequeños; tormentas en
el mar; piratas, y adversidades de diferentes clases que deberemos enfrentar
con valentía, y determinación a llegar al fin de nuestra expedición. Todo esto es necesario para tener el camino
libre y la tierra conquistada para poder disfrutar del tesoro al encontrarlo.
Lo único que necesitamos
para emprender el viaje es la fe en nosotros mismos y la determinación de no
desistir jamás. ¡Debemos creer que tenemos valor; que hay muchas cosas
especiales adentro de nosotros, colocadas allí por el Creador, con un propósito
perfecto y maravilloso!
No debemos
menospreciarnos ni enaltecernos. Debemos
estar dispuestos a cambiar todo lo que haya que cambiar. El viaje nos dirigirá, pues en él quedará
manifiesto lo inservible y lo útil, lo bueno y lo malo, lo vano y lo verdadero,
lo importante y lo secundario. De no
deshacernos de aquello que esté de más, sucumbiremos en las aguas. Descubriremos que cosas a las cuales les
dábamos valor resultan ser cajones pesados, lazos, o cadenas, que limitan
nuestro desempeño, poniendo en riesgo no solamente la consecución de la
plenitud, sino también nuestras vidas.
En la travesía
cometeremos errores que nos abrirán los ojos para reconocer la verdad, y nos
darán la oportunidad de decidir quiénes deseamos ser.
Este viaje no es una
obligación, sino una opción. Podemos
regresar cuando lo deseemos, pero la vida seguirá siendo tan insípida y aburrida
como lo era al principio: sin logros, sin conquistas, sin victorias, sin
tesoros.
Tendemos a llamarle paz a
la quietud interna y a la de alrededor, pero ésta puede no ser más que un
conveniente “acomodamiento” que nunca nos permitirá disfrutar la dulce
recompensa de poseer nuestro potencial.
No debemos contentarnos
con “gustarnos”, ni tampoco con el hecho de valorarnos por cierta habilidad
(música, deporte, ciencia, etc.). Debemos buscar nuestra voz interior y
atrevernos a buscar la verdad acerca de nosotros mismos. En esta búsqueda no puede haber más que
ganancias. La pérdida sólo la sufre
aquél que evade o niega la verdad.
La verdad es nuestra
aliada y nuestra amiga.
Es muy posible que enfrentarla, aceptarla, lidiar con ella, determinar una nueva ... sea doloroso; difícil; incómodo; desagradable; el sufrimiento puede ser necesario y por un período extenso de tiempo, pero pelear hasta saber el tesoro nuestro vale la pena. Si sabemos que hay un virus en nuestro cuerpo, lo atacamos y nos libramos de él. Si no, él nos daña a nosotros y podría hasta destruirnos totalmente según su fuerza y nuestra ignorancia o debilidad para contraatacar. Este viaje en búsqueda de la verdad es como adelantarnos al enemigo y encontrar esos virus durmiendo, para exterminarlos antes de que puedan llevar a cabo sus planes contra nosotros.
Es muy posible que enfrentarla, aceptarla, lidiar con ella, determinar una nueva ... sea doloroso; difícil; incómodo; desagradable; el sufrimiento puede ser necesario y por un período extenso de tiempo, pero pelear hasta saber el tesoro nuestro vale la pena. Si sabemos que hay un virus en nuestro cuerpo, lo atacamos y nos libramos de él. Si no, él nos daña a nosotros y podría hasta destruirnos totalmente según su fuerza y nuestra ignorancia o debilidad para contraatacar. Este viaje en búsqueda de la verdad es como adelantarnos al enemigo y encontrar esos virus durmiendo, para exterminarlos antes de que puedan llevar a cabo sus planes contra nosotros.
No tenemos que esperar a
tener síntomas o padecer enfermedades para averiguar qué está sucediendo y
hacer algo al respecto. Podemos subir al
barco y zarpar en búsqueda de nuestro tesoro antes de que lo único que nos
quede sea vivir defendiéndonos del enemigo que ya colocó su bandera en nuestro
territorio.
¡Creamos que hay cosas maravillosas escondidas en nosotros y que están allí precisamente porque son dignas solamente de un vencedor! ¡No nos conformemos con esquemas, pasividad y simpleza, ni nos equivoquemos buscando aventuras peligrosas, confusas y complicadas, … tan sólo emprendamos el viaje en el barco de la verdad, y venzamos todo aquello que nos limita para abrazar una vida que no sabíamos que podíamos soñar!
¡Creamos que hay cosas maravillosas escondidas en nosotros y que están allí precisamente porque son dignas solamente de un vencedor! ¡No nos conformemos con esquemas, pasividad y simpleza, ni nos equivoquemos buscando aventuras peligrosas, confusas y complicadas, … tan sólo emprendamos el viaje en el barco de la verdad, y venzamos todo aquello que nos limita para abrazar una vida que no sabíamos que podíamos soñar!
"No tomes el camino que sabes a dónde llega;
camina por donde no hay camino y deja tus huellas."
Ralph Waldo Emerson"Nací para amar y ser amado/a;
nací para servir a la vida;
nací para hacer el bien."
Ami C.B.
Recomendación:
Ver: Blog: “Humildad”; "Envidia"; "Los 4 Temperamentos" y "Lugar Secreto".
Libro: "Moving into Balance" Barbara Larrivee
Canciones:
Cyndi Lauper: "True colors";
Steve Archer: "Through His eyes of love";
Amy Grant: "My Father´s eyes";
Kenny Marks: "Growing up too fast"
Nat K. Cole: "Monalisa"
Libro: "Moving into Balance" Barbara Larrivee
Canciones:
Cyndi Lauper: "True colors";
Steve Archer: "Through His eyes of love";
Amy Grant: "My Father´s eyes";
Kenny Marks: "Growing up too fast"
Nat K. Cole: "Monalisa"
