lunes, 21 de enero de 2019



                     Nuestra incapacidad para vernos interiormente altera nuestra percepción correcta de nuestra imagen externa.
                       Nuestra fijación y percepción equivocada de nuestro exterior dificulta e imposibilita nuestra oportunidad de descubrirnos interiormente, para así poder descubrirnos en forma diferente y definir quiénes queremos ser.

                       Las predisposiciones sociales y culturales de lo bello y lo perfecto nos llevan al error y al “no amor” desde muy temprano en nuestras vidas. “Alto, robusto, rubio, tez clara, facciones gruesas, etc.” “Alta, delgada, pelo liso y largo, facciones finas, etc.”  Desde el momento en el que vemos que somos morenos, colochos, de poca estatura, la mujer muy velluda, el hombre sin vello, etc., entramos en el grupo de los imperfectos, indeseables.

                       Las heridas provocadas por el rechazo y el menosprecio tienden a hacernos duros e insensibles, o bien, débiles e inseguros.  Nuestra falta de capacidad para amarnos a nosotros mismos limita grandemente nuestro potencial para amar a aquéllos a nuestro alrededor.
                       A la inversa sucede algo parecido. Aquél que ha sido dichosamente señalado como perfecto debe encajar con este calificativo también internamente y ser una persona sensible, amable,  responsable, inteligente, fuerte, … perfecta.  Esto pone sobre estas personas una carga que se convierte en su razón de ser, impidiendo una vez más que se descubran a sí mismas y puedan ser lo que desean ser.
                       Nuestro viaje a nuestro interior no será como entrar a una caverna por un tesoro, sino más bien iniciar una travesía en la búsqueda de tal tesoro.  En el camino encontraremos monstruos, grandes y pequeños; tormentas en el mar; piratas, y adversidades de diferentes clases que deberemos enfrentar con valentía, y determinación a llegar al fin de nuestra expedición.  Todo esto es necesario para tener el camino libre y la tierra conquistada para poder disfrutar del tesoro al encontrarlo.
                       Lo único que necesitamos para emprender el viaje es la fe en nosotros mismos y la determinación de no desistir jamás. ¡Debemos creer que tenemos valor; que hay muchas cosas especiales adentro de nosotros, colocadas allí por el Creador, con un propósito perfecto y maravilloso!

                       No debemos menospreciarnos ni enaltecernos.  Debemos estar dispuestos a cambiar todo lo que haya que cambiar.  El viaje nos dirigirá, pues en él quedará manifiesto lo inservible y lo útil, lo bueno y lo malo, lo vano y lo verdadero, lo importante y lo secundario.  De no deshacernos de aquello que esté de más, sucumbiremos en las aguas.  Descubriremos que cosas a las cuales les dábamos valor resultan ser cajones pesados, lazos, o cadenas, que limitan nuestro desempeño, poniendo en riesgo no solamente la consecución de la plenitud, sino también nuestras vidas.

                       En la travesía cometeremos errores que nos abrirán los ojos para reconocer la verdad, y nos darán la oportunidad de decidir quiénes deseamos ser.
                       Este viaje no es una obligación, sino una opción.  Podemos regresar cuando lo deseemos, pero la vida seguirá siendo tan insípida y aburrida como lo era al principio: sin logros, sin conquistas, sin victorias, sin tesoros.
                       Tendemos a llamarle paz a la quietud interna y a la de alrededor, pero ésta puede no ser más que un conveniente “acomodamiento” que nunca nos permitirá disfrutar la dulce recompensa de poseer nuestro potencial.
                       No debemos contentarnos con “gustarnos”, ni tampoco con el hecho de valorarnos por cierta habilidad (música, deporte, ciencia, etc.). Debemos buscar nuestra voz interior y atrevernos a buscar la verdad acerca de nosotros mismos.  En esta búsqueda no puede haber más que ganancias.  La pérdida sólo la sufre aquél que evade o niega la verdad.
                       La verdad es nuestra aliada y nuestra amiga.   
                     Es muy posible que enfrentarla, aceptarla, lidiar con ella, determinar una nueva ... sea doloroso; difícil; incómodo; desagradable;  el sufrimiento puede ser necesario y por un período extenso de tiempo, pero pelear hasta saber el tesoro nuestro vale la pena.  Si sabemos que hay un virus en nuestro cuerpo, lo atacamos y nos libramos de él.  Si no, él nos daña a nosotros y podría hasta destruirnos totalmente según su fuerza y nuestra ignorancia o debilidad para contraatacar.  Este viaje en búsqueda de la verdad es como adelantarnos al enemigo y encontrar esos virus durmiendo, para exterminarlos antes de que puedan llevar a cabo sus planes contra nosotros.

                       No tenemos que esperar a tener síntomas o padecer enfermedades para averiguar qué está sucediendo y hacer algo al respecto.  Podemos subir al barco y zarpar en búsqueda de nuestro tesoro antes de que lo único que nos quede sea vivir defendiéndonos del enemigo que ya colocó su bandera en nuestro territorio.

    ¡Creamos que hay cosas maravillosas escondidas en nosotros y que están allí precisamente porque son dignas solamente de un vencedor! ¡No nos conformemos con esquemas, pasividad y simpleza, ni nos equivoquemos buscando aventuras peligrosas, confusas y complicadas, … tan sólo emprendamos el viaje en el barco de la verdad, y venzamos todo aquello que nos limita para abrazar una vida que no sabíamos que podíamos soñar!


"No tomes el camino que sabes a dónde llega;
camina por donde no hay camino y deja tus huellas."
                                                                                                      Ralph Waldo Emerson


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"Nací para amar y ser amado/a;
nací para servir a la vida;
nací para hacer el bien."
                 Ami C.B.



Recomendación:
Ver: Blog:  “Humildad”; "Envidia";  "Los 4 Temperamentos" y "Lugar Secreto". 
Libro:  "Moving into Balance"  Barbara Larrivee 

Canciones:  
Cyndi Lauper:  "True colors";  
Steve Archer:  "Through His eyes of love";  
Amy Grant:  "My Father´s eyes";  
Kenny Marks: "Growing up too fast" 
Nat K. Cole: "Monalisa"